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No esperes más para tener tus pies sanos y perfectos

La arena en los pies es algo que no se puede evitar cuando disfrutamos de la playa. Además, siempre nos la llevamos a cada sitio que vamos. ¡No hay manera de deshacernos de ella!

Enterrar los pies en la arena puede tener algunos riesgos que es necesario conocer. En este artículo podrás descubrir cómo evitar que la arena en los pies se pegue como un “souvenir” durante las vacaciones, así como algunos consejos útiles para prevenir hacerte daño en los pies cuando entran en contacto con la arena.

El mejor truco para que la arena no se quede pegada a los pies

Seguro que conoces esa incomoda sensación de caminar con la arena pegada a los pies o dentro del calzado. Aunque hagamos todo lo posible para que desaparezca (frotar con la toalla, quitarla con las manos, remojar los pies en agua, etc…) siempre sigue ahí. ¡No te preocupes y presta atención!

¿Hay algún truco para quitarnos la arena de la playa de los pies? La respuesta es SÍ, y el truco para evitar que la arena se pegue a los pies son los polvos de talco.

Los polvos de talco absorben la humedad de la piel y de la arena, permitiendo que se desprenda con facilidad con solo frotarla.

Además de llevar siempre con nosotros la crema de protección solar, los polvos de talco serán nuestros aliados para evitar, por fin, que la arena se nos pegue y nos persiga hasta casa.


Otros consejos sobre la arena en los pies

El cuidado de los pies en verano involucra muchos aspectos. Desde aplicar la crema del sol (no olvides que también pueden producirse quemaduras de sol en los pies), hasta tener cuidado al enterrar los pies en la arena.

Ya sea por diversión, de forma involuntaria mientras tomas el sol, para enfriarlos, o simplemente para evitar que se quemen, todos hemos enterrado los pies en la arena de la playa alguna vez. ¿Esta costumbre es peligrosa para nuestra salud podológica?

No hay que alarmarse, pero sí que hay que tener en cuenta 3 riesgos que puede ocurrir y arruinar nuestro día de playa:

1. Infecciones

En la arena de la playa viven parásitos, bacterias y hongos que pueden provocar infecciones. La mayoría de ellos son inofensivos (tal y como explica la Organización Mundial de la Salud), pero otros pueden dañar la salud de nuestros pies.

A su vez, es muy habitual ir a la playa con heridas en los pies o incluso lesionarnos levemente mientras nos bañamos o jugamos. Esta lesión cutánea reciente puede ser una vía de acceso para las bacterias.

Aunque hay más de las mencionadas a continuación, en este artículo destacamos dos que pueden producir infecciones:

  • Dermatofitos. Hongos que afectan a la piel y a las uñas (por ejemplo, el pie de atleta)
  • Anquilostomas. Pueden afectar a los animales y, si estos defecan en la arena de la playa, se contamina e infecta a las personas. Los síntomas son la picazón en los pies y la aparición de ampollas en la planta o entre los dedos.

2. Cortes

Cuando vamos a una playa y enterramos nuestros pies no pensamos que dentro de la arena podemos encontrarnos elementos que pueden producirnos cortes y posibles infecciones. Algunos de ellos son las conchas de moluscos, piedras más afiladas, cristales rotos de alguna botella o incluso anzuelos de pesca.

Hay que destacar que si vamos a una playa rocosa no es nada recomendable enterrar los pies ni caminar descalzo, lo ideal es utilizar escarpines o sandalias de agua para evitar cualquier tipo de problema. Recuerda que cada vez hay más basuras en nuestras playas y muchas de ellas acaban siendo enterradas.

3. Picaduras

En la playa viven diversos insectos y pequeños animales que se encuentran enterrados huyendo de las altas temperaturas que tiene la superficie de la arena. Al enterrar nuestros pies o remover la arena pueden sentir su espacio invadido y picarnos en el pie como técnica de defensa.

Ocurre lo mismo cuando nos bañamos en el mar, ya que muchos animales se camuflan en la superficie de la arena y pueden atacar al sentirse amenazados.


En definitiva, enterrar los pies en la arena es una práctica muy repetida en las playas y no hay que alarmarse. Si lo haces debe ser con precaución, sobre todo si se trata de los más pequeños.

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