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No esperes más para tener tus pies sanos y perfectos

Los callos en los pies o callosidades son una patología muy frecuente y conocida entre la población, tres de cada diez personas los sufren casi a diario. Debido a su apariencia, a menudo se confunde con papilomas del pie.


¿Qué son los callos en los pies?

Los callos o callosidades son una respuesta de nuestro cuerpo ante un exceso de fricción y/o presión en determinadas áreas del pie. Este engrosamiento de la zona más externa de la piel está causado por la acumulación de células muertas.

Se pueden reconocer los callos en los pies prestando atención a los siguientes síntomas:

  • Piel gruesa o endurecida en una zona concreta.
  • Sequedad.
  • Textura áspera al tacto.
  • Pueden provocar dolor o molestia al tocarlos, rozarlos o cuando caminamos

“Ojo de pollo” o heloma interdigital: Esta lesión también se produce por la fricción y presión. Los “causantes” son los huesos de los dedos cuando rozan unos con otros. El “ojo de gallo” se localiza entre los dedos del pie, con más frecuencia entre el cuarto y el quinto dedo.

Heloma de fondo de saco: Este tipo de callo aparece en la parte blanda que une dos dedos del pie. Suele ser doloroso y aparece con más frecuencia entre el cuarto y quinto dedo.

¿Por qué se producen los callos?

A continuación, exponemos algunas de las cinco causas más comunes por las que se producen los callos y callosidades en los pies:

1. Calzado

Los zapatos de punta estrecha favorecen la aparición de los callos, ya que al oprimir los dedos y estar más juntos en el interior la fricción es constante y repetida. Por el mismo motivo, el uso de tacones también puede causar muchos problemas dérmicos.

2. Calcetines

Los calcetines actúan como barrera entre la piel del pie y el calzado, pero cuando no llevamos, el roce de la piel (sobre todo de los dedos) provoca la aparición de esta lesión. A su vez, si los calcetines están mal colocados (formando arrugas o pliegues) también pueden generar fricción y callosidades.

3. Mala pisada

No todos apoyamos igual al caminar ni repartimos la presión de la misma manera. Por todo ello, muchas veces se generan callos y durezas en los mismos puntos debido a una incorrecta forma de pisar. Como comentamos en el siguiente punto de “Tratamientos”, un estudio biomecánico de la pisada será clave para corregirlo.

4. Falta de hidratación

La piel del talón es una de las partes más afectadas por la deshidratación del pie, ya que se produce una acumulación de descamaciones y células muertas. Además de callos en los pies, se pueden producir talones secos o agrietados

5. Otras patologías

Patologías como juanetes o dedos en garra también pueden fomentar la aparición de callos en los pies por la presión que ejerce esta deformación contra la piel y el calzado.

Tratamiento para los callos en los pies

Para un correcto tratamiento de los callos es fundamental acudir a un profesional que determine el origen de esta lesión. Hay patologías que pueden confundirse con los callos y, si por ejemplo tratamos en casa una verruga plantar como si fuera un callo, podemos agravar la situación y propagar la infección.

El podólogo realizará el tratamiento más adecuado según cada caso. Los más frecuentes son:

  • Quiropodia: Es lo más habitual para este tipo de alteración en la piel de los pies. Consiste en la eliminación de callosidades y alteraciones en las uñas de los pies, con el fin de evitar y prevenir posibles molestias. En este tratamiento, la deslaminación será clave para eliminar la acumulación de células muertas en la piel del pie. En el caso de los helomas, esta deslaminación permitirá llegar a capas más profundas de la piel, donde se encuentra el heloma para ser tratado. Gracias a instrumentos específicos del podólogo se realizará la enucleación del heloma, es decir, la retirada profunda.
  • Callididas: Bajo ningún concepto hay que tratar en casa los callos, helomas o durezas con estos productos químicos. Los callicidas no eliminan la causa del problema, sino que generan una herida y quemadura en la piel que agrava la situación. Si es necesario el callicida, se debe aplicar el tratamiento exclusivamente en una clínica podológica especializada.

Consejos y recomendaciones:

El profesional en podología también ayudará al paciente a elegir el calzado adecuado según su forma de pisar y caminar y, a su vez, tendrá en cuenta otras patologías que puedan afectarle como deformidades, diabetes, mala circulación, etc.

Estudio biomecánico de la pisada: Realizando un completo estudio biomecánico de la pisada se podrán determinar los puntos de mayor presión al caminar gracias a la plataforma de presiones. Con unas plantillas personalizadas conseguimos reequilibrar las presiones y poder descargar esos puntos de máxima presión del pie para evitar que aparezcan las hiperqueratosis plantares a corto y largo plazo.

Cirugía: En la gran mayoría de los casos, los callos no necesitan intervención quirúrgica. Algunos son susceptibles de ser intervenidos, pero no suelen ser la solución definitiva. Este tratamiento será la última opción salvo que el especialista lo determine.

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